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Buenos Aires, Emecé Editores, 2002, 398 p.

Impactante, sorprendente, original. Este autor británico A. J. Quinnell, desconocido por mí hasta ahora, es capaz de crear una novela policíaca muy distinta de lo habitual, porque la agencia principal que monta toda la trama es nada menos que el Vaticano. Esa es su primera originalidad, y la segunda, presentar a varios actores sorprendentes: una monja de clausura, joven y bonita; un renegado del ejército polaco que odia a Andropov, y se presta a un atentado en su contra; Yuri Andropov, el hombre más poderoso de la URSS, ahora primer secretario del partido y antes director de la KGB, que fue quien planeó el asesinato del papa polaco; “el padre Tocino”, con su mente policíaca, organizador de una operación arriesgada, que tiene como objetivo matar a Andropov, y así evitar un segundo atentado que el ruso planea para el viaje de Juan Pablo II a Corea… El entrenamiento del renegado polaco, Mirek Scibor, en un campamento libio de adiestramiento de terroristas de cualquier signo, supone un conocimiento de esa lúgubre realidad, desconocida para mí y creo que para muchos.

Según dice Wikipedia, «En el nombre del padre» es la autobiografía del irlandés Gerard Conlon, conocido como uno de los cuatro de Guildford. Un hombre que estuvo quince años preso, condenado con pruebas falsas por un crimen que no cometió. Su padre Giuseppe Conlon también estuvo preso junto con él y falleció encarcelado. Gerard Conlon es detenido en 1975 y absuelto en octubre de 1989. Dedicó el libro a su padre y su familia».

No tiene nada de autobiografía esta novela, sino de acción policíaca. Atribuye a miembros del Vaticano un conocimiento de las policías secretas, de sus métodos despiadados de actuar, de sus intrincadas mentes para planear asesinatos, que no es propio de sacerdotes. El motivo parece justo: evitar el atentado al papa; la manera de hacerlo fantástica e impropia. El mismo autor reconoce con humor inglés que todo es inventado, al menos eso es lo que dice el padre Tocino al final de la novela, pero no le cree el sacerdote que le ayudó a planificarlo todo. Los dos protagonistas principales, Mirek Scibor y Ania la monja, escapan de manera inverosímil de la muerte segura en varias ocasiones, se van enamorando y al final unen sus vidas definitivamente en Zimbabwe.

Muy entretenida la novela, con muchas variantes de acción que sorprenden al lector.

Octubre 2016

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